Esconjuraderos de Sobrarbe

Los esconjuraderos son un elemento arquitectónico característico de la cultura y tradiciones pirenaicas.

Los esconjuraderos son de geometría simple y precisa, con arquitectura sobria y fría. Las paredes pueden alojar vanos de diferentes tamaños, generalmente arco de medio punto. El suelo se unifica con lajas de piedra, ladrillo o cantos rodados, mientras que la cubierta se realiza mediante bóveda esquifada, semiesférica o falsa cúpula. 

Los esconjuraderos son pequeñas construcciones o templetes que desde el siglo XVI al XVIII se construyeron específicamente para albergar rituales destinados a esconjurar o conjurar tormentas o tronadas, las plagas y otros peligros que amenazaban a las cosechas. Es por ello que éstas edificaciones se localicen en puntos donde existe una amplia panorámica del horizonte.

Como tantas otras tradiciones de origen pagano, este intento de control de la naturaleza que el ser humano realizaba desde tiempos ancestrales fue cristianizado por la Iglesia, pasando a formar parte de la liturgia católica.En ese contexto se enmarcan los rituales para esconjurar. Según algunos autores, desde comienzo del siglo XVI están documentados los esconjuros realizados en los pórticos, ventanas o campanarios de los templos

8 esconjuraderos, uno de ellos reconvertido.